Talleres de fotografía en Cabo de Gata  

"La conversación
de la luz
"

con Manolo Laguillo
septiembre 1997

El Taller

En este taller en Cabo de Gata me interesa, aprovechando los extraordinarios estímulos del entorno, crear un clima de trabajo que permita a cada asistente dar un salto adelante en el proceso de búsqueda de sus soluciones personales. Y como lo más difícil, en mi opinión, es entender el trabajo de uno mismo, hacerse con el significado de la producción propia, es decir, la auto-recepción, le dedicaremos a este asunto todo el tiempo que haga falta, empleando para ello el lujo que supone estar en un grupo de 15 ó 20 personas. En este taller no se tratará tanto de encontrar respuestas como de plantear preguntas. Me gustaría que este taller se entendiese como un banco de pruebas, un poco como aquellos dispositivos que se emplean en la industria para probar de forma acelerada, comprimiendo el tiempo, la resistencia y durabilidad de los materiales. Pienso, por ejemplo, en el mecanismo capaz de abrir y cerrar un cajón 30 veces por minuto, de manera que en 24 horas se le somete a un desgaste que en circunstancias normales supondría 10 años.
Manolo Laguillo, 1997

“... Una buena chimenea no cambia su comportamiento porque afuera haya viento o llueva. Una chimenea es buena cuando, independientemente de lo bien o mal que estén colocados los troncos, no existe la posibilidad de que el humo vaya a la habitación. Cada chimenea posee características propias. El foguero debe aprender a conocerla para llegar a ser capaz de aprovechar sus rasgos particulares. La chimenea siempre permanecerá igual a sí misma, no puede modificarse, y si la sometemos a una reforma ya no será la misma chimenea de antes. Es el foguero quien cambia en su aprendizaje de las características de la chimenea.
Si se desatienden las sutiles señales que emite el fuego para indicar lo que quiere que hagamos con él no hay perdón, el fuego simplemente se apaga. Hacer y cuidar bien un fuego exige humildad. El sujeto activo no es el foguero, sino el fuego, a cuyo servicio debe sentirse el foguero.
Hacer un fuego no debe limitarse nunca a lograr que arda la madera. Además debe cuidarse la forma en que se disponen los troncos, atendiendo a su correcta oxigenación, a su equilibrio estático, y a la belleza del conjunto. Calentarse no debe ser, no es el único objetivo...”.“...El fuego no surge por generación espontanea. Nace a partir de una decisión. No tiene sentido encender un fuego si no existe la intención de cuidarlo.
Hacer y cuidar bien un fuego implica correr el riesgo de quemarse, supone saltar la frontera que separa la postura conservadora de la atrevida y audaz. El fuego transforma al que lo cuida”.¿Por qué fotografiar?

Escritos de circunstacias.
Edit. Mestizo A.C.
Manolo Laguillo, 1995

Manolo Laguillo

Madrid, 1953. Licenciado en filosofía y doctor en Bellas Artes. Imparte clases como catedrático de fotografía en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Barcelona.Aunque fundamentalmente fotógrafo, una parte importante de su tiempo lo dedica a dar conferencias, seminarios, y a escribir.Ha realizado numerosas exposiciones individuales y colectivas en España, Europa y América. Portafolios y publicaciones en las principales revistas de fotografía españolas y europeas.Ha publicado y editado su trabajo en libros como autor de fotografías y como teórico de la fotografía. Entre sus publicaciones más conocidas se encuentran el libro sobre el sistema de zonas (edit. PhotoVision) y su último libro sobre teoría de la fotografía titulado “Por qué fotografiar” (edit. Mestizo A.C.). De inminente publicación : “La cámara de fuelle” (edit. Grisart), y “Manolo Laguillo. Veinte años de fotografía” (edit. Actar)

Organización y Coordinación: Oscar Molina

fotos:
Parque Natural de Cabo de Gata, ©om

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