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Título: "Quemar la imagen"
Prácticas de ver la imagen móvil
Javier Codesal
Artista visual y poeta. Su trabajo, desde comienzos de los ochenta, utiliza como soportes principales el vídeo, la fotografía, la instalación, el cine o la escritura.
Entre sus exposiciones individuales pueden mencionarse: Las estructuras elementales (Casa sin fin, Madrid, 2011), Dentro y fuera de nosotros (La Virreina, Barcelona, 2009), El monte perdido (Galería Estrany-de la Mota, Barcelona, 2004) o Inmóviles-Fábula de un hombre amado (Espacio Uno, Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, 1999).
Ha participado en numerosas exposiciones colectivas, como: Video(S)torias (Artium, Vitoria, 2011), Intervalo (MADC, San José, Costa Rica, 2010), El discreto encanto de la tecnología. Artes en España (ZKM, Karlsruhe, Alemania, 2008), Fotoencuentros 08 (Muralla Bizantina, Cartagena, 2008) o Cazadores de sombras (MAMBO, Bogotá, 2007).
Ha publicado los libros: Imagen de Caín (Icaria, 2002), Ha nacido Manuel (Icaria, 2005), Feliz humo (Periférica, 2009) y Dos películas (Periférica, 2010).
Entre 1993 y 1996, Javier Codesal llevó a cabo la reconstrucción y finalización de la película Acariño Galaico, de José Val del Omar.
Más información sobre Javier Codesal y su obra:
> ver vídeo
Texto sobre el taller:
¿Cuál es el sentido de la iconoclasia? Pero no hablamos de los contextos políticos en primer lugar, sino de las razones subjetivas y, entonces, de las sinrazones de ver.
Parece que llegar a una posición crítica respecto a nuestra propia mirada, incluyendo las formas de ver de la cultura en la que participamos, pasa por acceder a esa dimensión acrítica que constituye el acto mismo de mirar.
Tal vez no sea posible reducir lo indómito de una actividad inundada por el deseo a términos cartesianos y, seguramente, esto no nos conviene en absoluto. Se trata entonces de un hacer complejo, sólo relativamente comprensible, sólo parcialmente asegurado.
¿Qué podemos aprender a partir de este marco nunca cerrado? La pregunta no se responde, se le hace actuar. Sobre esta base, el taller se plantea como una prueba de lectura; no pretende por tanto pasar del tanteo, y su objeto es doble: aproximarse una vez más a la fluidez imparable de la imagen (en movimiento) y aproximarse aún más a la incertidumbre del cuerpo que mira. Nuestro método será práctico: ver y analizar cada día textos e imágenes.
El vínculo del taller con la fotografía se establece al considerar al cine/vídeo como una sucesión exagerada de fotogramas o a cada fotografía como una película muy breve.
Texto sobre el taller: Javier Codesal, 2011
Objetivos del taller:
La práctica del taller se centra en el visionado y estudio de una serie de películas para aproximarse a sus modos de producción de sentido y, sobre todo, para reflexionar sobre la posición subjetiva del autor y del espectador de la imagen en movimiento.
En el taller vamos a utilizar materiales cinematográficos con una perspectiva que desborda el cine y se orienta hacia la actividad de toda imagen y toda mirada.
Por tanto, se trata de avanzar en esa tarea interminable, pues siempre es necesario renovarla, que consiste en regular la visión, dotándola de cierto grado de consciencia y, lo que resulta más difícil, orientando en la medida de lo posible sus producciones.
Siguiendo la máxima que Godard sitúa en el comienzo de sus Historia(s) del cine, “Que cada ojo negocie por sí mismo”, el taller se concibe también como una oportunidad para compartir esa negociación privada. Queda, pues, entre lo íntimo y el diálogo.
Todo ello se combina a lo largo de 6 días de
convivencia en el Cortijo de la Loma, con marchas por el Parque de Cabo
de Gata, visitas a lugares de interés, tiempos de descanso, tertulia,
playa, etc,...
Para quién está
indicado este taller:
Este taller se dirige a personas interesadas por la imagen en movimiento, el cine, la fotografía y el arte en general.
Pueden participar quienes están comprometidos con la producción de una obra fotográfica o audiovisual propia, pero también aquellas y aquellos que se relacionan con las imágenes como espectadores activos.
Y no se orienta hacia ninguna edad en particular; la mayor o menor experiencia en la relación con la imagen no juega un papel determinante en la dinámica que vamos a seguir.
De manera que la única condición inexcusable es el deseo por ver y reflexionar.
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